VER NOTICIA


Pronóstico aterrador: Quedan tres años para salvar al mundo


2017-12-18 11:43:00 Lecturas: 185

Quien lo dice es Christiana Figueres. Su nombre puede sonar desconocido en la Argentina, pero esta mujer de contextura pequeña, que fue diplomática de Costa Rica, tiene más que ver de lo que pensamos con nuestras vidas.


Ella estuvo a cargo de la Convención de Cambio Climático de las Naciones Unidas (CMNUCC). Y como tal, hizo auténticos malabarismos para que todos los países del mundo firmaran el Acuerdo de París, en 2015. Este es un tratado internacional complicadísimo, pero su objetivo es bien palpable: limitar la suba de la temperatura planetaria, ese mismo fenómeno que nos desconcierta a todos con veranos largos, primaveras impredecibles, lluvias torrenciales inesperadas, huracanes de intensidad nunca vista, derretimientos de enormes masas de hielo, etc.

Figueres, curiosamente, se dice a sí misma una eterna optimista, a pesar de que le toca enfrentarse a titanes como las industrias contaminantes, que por décadas han venido negando que el cambio climático siquiera existe. Para eso han invertido millones incalculables en lobistas, que nos han hecho perder un tiempo literalmente precioso. Y al haber evitado una acción más contundente antes, se acumuló en la atmósfera una cantidad inédita en la historia humana de gases que capturan el calor del sol. Por eso, queda cada menos tiempo real para frenar un proceso sin retorno. “Después de 2020 –dice Figueres– puede ser tarde.” O mucho más caro y doloroso.

“La ciencia ha establecido que para alcanzar una descarbonización en el año 2050, hay que iniciar un descenso en las emisiones anuales a partir del año 2020. Eso significa treinta años de una economía que gradualmente se vuelva más limpia sin incurrir en medidas dramáticas que sean difíciles de manejar”, sostiene Figueres en una conversación con Viva desde Londres.

El carbón es el combustible más sucio para la atmósfera

Estamos a tiempo de evitar lo peor si bajamos las emisiones. ¿Qué quiere decir todo esto? Simple: los gases de efecto invernadero (que son culpables de todos estos fenómenos “anormales”) duran varios siglos en la atmósfera. Esto significa que, para evitar que se sigan acumulando y acumulando, hay que dejar de emitirlos. La ciencia dice que en el año 2050 ya no se debería emitir nada. Para ello, es imprescindible dejar de usar petróleo, gas y carbón, porque cuando los quemamos para producir energía, por ejemplo, se libera el dióxido de carbono (CO2), el gas que nos complica la existencia. No sólo a nosotros, sino también a todas las especies animales y vegetales.

No es fácil renunciar a una fuente de energía que ha dominado el mundo desde la revolución industrial, que empezó en 1750. Por eso, es fundamental la planificación, dice Figueres.

“Decimos que tenemos tres años para corregir la trayectoria que hemos venido teniendo desde hace mucho. Para poder tener una economía totalmente descarbonizada en el año 2050, hay que hacer una corrección de rumbo en el año 2020. Si no corregimos la trayectoria y el rumbo, va a ser muy difícil, muy caro y muy desestabilizador para la economía. Las inversiones que estamos haciendo hoy tendrán sus consecuencias en las emisiones de gases de efecto invernadero no sólo hoy sino a lo largo de veinte, treinta, cuarenta años, sobre todo si se trata de usinas que funcionan con fósiles.”

Figueres sostiene que la prioridad es la forma en que generamos electricidad en todo el mundo, lo que nos incluye como país, por supuesto. “Ya hoy tenemos un 23 por ciento de energías renovables en la matriz energética mundial, pero tenemos que llegar a un 30 por ciento para el año 2020. Sin embargo, el Instituto Internacional de Energía está prediciendo que sólo estaríamos teniendo un 26 o un 27 por ciento para esa fecha. Entonces, hay que cerrar esa brecha. Esto es enteramente factible”, dice.

“Otro sector en el que hay que hacer hincapié es el de la movilidad. Pero aquí hay un proceso de evolución, con la electrificación y la automatización. Ya estamos avanzando bastante. O sea que no hay que llegar del punto cero al punto cien en tres años. Lo que tenemos que hacer es aprovechar todos los adelantos que ya tenemos, todos los progresos que hemos venido dando, para aligerar la transición”, asegura.

Maldito carbón

El carbón es el combustible más sucio para la atmósfera. Y el 40 por ciento de la electricidad mundial se genera quemándolo. Es un recurso relativamente barato, que está esparcido de manera bastante pareja en todo el globo. Pero en los países donde se lo usa mucho, como India y la China, no se ve ni siquiera el cielo.

“Hay plantas de carbón que tienen dos, tres, cuatro décadas, que no sólo están quemando carbón, sino que lo están haciendo muy ineficientemente. Son las plantas más peligrosas. Son las más contaminantes. Son, por supuesto, las primeras que hay que cerrar y sustituirlas con combustibles más limpios, como el gas natural, o en el mejor de los casos con energía renovable. Para el año 2020, ya no podremos estar aprobando plantas nuevas. Estaremos operando las que existan y cerrando las más viejas”, agrega.

¿Es posible tener un país funcionando ciento por ciento con energía renovable? Y ahí, a Figueres se le hincha el pecho de orgullo. “El pequeño país de Costa Rica es ciento por ciento limpio y tenemos el récord mundial de cuántos días al año hemos operado exclusivamente con energía renovable. Es posible, pero hay que tener una gama de diferentes energías renovables que te permita balancear la generación y el suministro. Hay que tener eólica, solar, geotérmica, hidroeléctrica. Entre más tipos de energías tengas, más factible es el balance y conseguir una producción a la escala necesaria.”

¿Cómo sería un punto de no retorno con el clima?

"Es el punto, al que espero que no tengamos que llegar nunca, a partir del cual ya no podemos adaptarnos como seres humanos o como naturaleza, y en el que quedan desencadenados una serie de efectos que son irreversibles. Los científicos hablan de un punto de no retorno con el deshielo de las capas polares, que ya se está empezando a perfilar" dice.

Ese deshielo causa un montón de otros efectos, como el alza del nivel del mar, trastornos en las corrientes marítimas o las corrientes que son las que distribuyen la temperatura y el aire alrededor del mundo… Estaríamos llevando a los ecosistemas, hoy por hoy bastante cálidos, hacia un proceso de desertificación: sería bastante difícil recuperarlos para arar y producir comida.

Uno de esos ecosistemas es la zona del Sahel de Africa. En este momento hay millones de personas que dependen de esa región para producir su comida, pero su ecosistema se está calentando mucho y en un punto de desertificación sería muy difícil recuperarlo. Esto podría desencadenar la migración forzada de millones de personas. Y eso es el tipo de efectos que queremos evitar.
Los gases de efecto invernadero, otra vez en alza

¿Estamos a tiempo de detener esa dinámica?

Estamos a tiempo si aceleramos la reducción de emisiones a lo largo de los próximos tres años. Ya hay mucho progreso en eso. Es posible seguir teniendo un crecimiento sano, que los países en desarrollo sigan levantando a sus poblaciones de la pobreza y fortaleciendo su crecimiento económico mientras al mismo tiempo bajamos las emisiones.

Tenemos cincuenta años en el que la curva del crecimiento económico global ha venido acompañada por una curva de crecimiento de gases de efecto invernadero. "Es como si esas dos cosas hubieran sido inseparables. Pero eso no quiere decir que sean inseparables en el futuro. De hecho, esas dos curvas se han empezado a desligar y el esfuerzo que tenemos que dar aquí es seguir desligándolas para no coartar las oportunidades de desarrollo de los países más necesitados" sostiene.

¿Imagina un mundo en el que consumir energías fósiles sea considerado inmoral?

De hecho es inmoral ya por las consecuencias nocivas que tiene, sobre todo cuando hablamos de carbón. Pero esta es una conclusión bastante nueva. La generación previa a mi generación no lo sabía. No le estamos echando la culpa a nadie. Hay que diferenciar la inmoralidad de la culpabilidad. Ni a ningún país ni a ninguna fuente de combustible porque eso se hizo sin saber.

Esa quema de combustibles fósiles se hizo en aras del crecimiento económico, del progreso y de contribuir al crecimiento de la población. Pero hoy sabemos que es extremadamente nocivo para la salud por las partículas que arroja en el aire… Y además sabemos que – por la producción de gases de efecto invernadero–, los combustibles fósiles son muy nocivos para el ambiente global.

Y como sabemos que el efecto global es completamente injusto, son los habitantes que menos están teniendo emisiones los más afectados por el cambio climático. Por eso esa quema es inmoral. Aquellos países que todavía están quemando carbón están generando un efecto nocivo en muchísimos países que no están quemándolo. Esa es la injusticia.

Fuente: www.clarin.com





Noticias más leídas

Título

Cantidad

Energía eólica a bajo costo y para usar en cualquier parte

1665
lecturas

Crean una lona con celdas solares integradas que genera 120W por metro cuadrado

1364
lecturas

Comenzaron a producirse los primeros paneles fotovoltaicos de 400W

1220
lecturas

Aerotermia: la energía limpia que permite reducir a la mitad el gasto en climatización

1003
lecturas

ENEL, la gran compañía de energía europea, no venderá electricidad a criptomineros

967
lecturas

Los paneles solares flexibles de Hanergy rompen el record del 25% de eficiencia

814
lecturas

Arranca la construcción de la primera planta solar de Salta

800
lecturas

Inauguran en agosto el primer parque solar del programa RenovAr

757
lecturas

La combinación de paneles solares con agricultura hace que la tierra sea más productiva

751
lecturas

Comenzó la inscripción al Registro de Proveedores de Energías Renovables

668
lecturas